Cuando era niño mi abuela me decía que si me tragaba los chicles se me iban a pegar las tripas.  Era una mito que su mamá le decía a ella y ella me repetía a mi.  Ya mas grande y recontando anécdotas de la infancia mi abuela se rió al recordarle lo que me decía porque por supuesto ella no creía cierto el mito del chicle.  Al igual que yo lo hice para tentar al destino de niño, ella también se tragó chicles y no le pasó nada.